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Tricomoniasis

La tricomoniasis es una enfermedad de transmisión sexual causada por el parásito protozoario unicelular Trichomonas vaginalis. El T. vaginalis es un protozoo oval, anaerobio facultativo, flagelado, y tiene un movimiento continuo característico.

Es responsable de aproximadamente el 10-15% de las infecciones de transmisión sexual en los países desarrollados.

Síntomas

tricomoniasis

En la mujer

El Trichomonas vaginalis infecta principalmente el epitelio escamoso del sistema genital. Los síntomas en las mujeres aparecen entre 5-28 días después de la infección y pueden incluir.

  • Vulva irritada, dolor de picazón;
  • Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
  • Inflamación en la vagina (vaginitis);
  • El dolor al orinar (disuria);
  • Secreción vaginal espumosa de color blanco, amarillo o marrón de olor desagradable (sólo en el 40% de los casos).
  • Aumento de la frecuencia de micciones, que se asemejan a los de una infección del tracto urinario inferior.

Tras el examen, el cuello uterino, muestra un aspecto de colpis macularis (cuello uterino de fresa). El dolor abdominal puede ser indicativo de infección de uréter o riñón. Citológicamente, displasia, y metaplasia del tejido cervical puede ser inducido por parásitos.

En las infecciones crónicas, los síntomas son leves y de descarga vaginal, poco intenso; estas formas son de gran importancia en la propagación de otras enfermedades transmitidas sexualmente.

En el hombre

La mayoría de los hombres con tricomoniasis no suelen tener síntomas (estado asintomático) o sólo leves, pero pueden infectar a sus parejas sexuales. Algunos hombres presentan:

  • La secreción uretral, espumosa y semejante al pus;
  • Quemazón al orinar (disuria);
  • Orinar más veces al día (poliuria), especialmente por la mañana;
  • Irritación de la uretra (uretritis).

Diagnóstico

En las mujeres, el diagnóstico suele establecerse en unos pocos minutos, examinando una muestra de fluido vaginal bajo un microscopio.

En los hombres, es necesario colectar secreción de la uretra a través de hisopo, preferiblemente en la mañana, cuando la secreción es más abundante.

El masaje de la próstata puede ayudar a la detección. El material debe analizarse inmediatamente. Concomitantemente, las pruebas se deben realizarse para otras enfermedades de transmisión sexual, que acompaña el riesgo de transmisión de la tricomoniasis (como la sífilis, VIH, gonorrea y hepatitis B).

En ambos sexos, también puede diagnosticarse a través de la orina y se analiza en el microscopio óptico o en preparaciones teñidas.

Tratamiento

El tratamiento, que es específico y eficiente, son los nitroimidazoles, el metronidazol o tinidazol, administrado en una sola dosis oral.

Durante el embarazo, durante el primer trimestre, no se recomienda el uso de los nitroimidazoles, debido a su potencial mutagénico y carcinogénico observado en los animales (no probados en seres humanos); se aconseja el uso de clotrimazol tópico, de eficacia moderada (curación en el 40-60% de los casos), siendo inocuo para el feto.

En las madres lactantes, se recomienda suspender la lactancia durante el tratamiento. Los efectos secundarios (poco comunes) pueden incluir dolor de cabeza, náuseas, sequedad de boca, sabor metálico; en muy raras ocasiones, se pueden producir efectos sobre el sistema nervioso, incluyendo encefalopatía, convulsiones, pérdida de la coordinación motora y ataxia. Efectos alérgicos también son posibles.

El consumo de alcohol debe evitarse ya que su asociación puede dar lugar a efectos secundarios significativos.

Todas las parejas sexuales deben ser tratadas al mismo tiempo, con el fin de evitar la reinfección. Al menos hasta que estén seguros de la curación, los pacientes deben usar preservativos en todas las relaciones sexuales.

Se estima que el 20% de los pacientes tratados se vuelven a infectar en menos de 3 meses.

La enfermedad no confiere inmunidad permanente, por lo que la reinfección es posible, lo que no quiere decir que el tratamiento haya fallado.

Sin tratamiento, la enfermedad puede durar meses o incluso años.

Prevención

Evitar la transmisión del parásito causante de la enfermedad tomando precauciones en las relaciones sexuales, es decir, teniendo una higiene genital adecuada, evitar tener múltiples parejas sexuales y hacer uso de preservativos. Tanto el masculino como el femenino demostraron ser eficaces en la reducción de las posibilidades de contaminación.

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