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Toxoplasmosis

Si debes cuidarte de una infección en particular, esta debería ser la que se conoce como toxoplasmosis. ¿Sabes algo relacionado a esta enfermedad? Si no es así, entonces no dejes de leer este contenido que verás a continuación. ¡Ha llegado la hora cuidarse un poco más de las enfermedades infecciosas!

La toxoplasmosis no es más que una nociva enfermedad parasitaria transmitida por el Toxoplasma Gondii. Esta misma, suele tener una patología muy interesante y bastante común, pese a lo que pueda parecer.

¿Qué relación posee la toxoplasmosis con el embarazo?, ¿es realmente grave la presencia de esta infección en la embarazada? Sigue leyendo y conoce más acerca de ello, para que puedas tomar las previsiones necesarias. ¡No dejes de saber esta información si estás embarazada!

Todo acerca de la toxoplasmosis

¿Por qué se habla de toxoplasmosis y embarazo de manera combinada? Fácil, porque esta enfermedad parasitaria suele atacar con mucha más frecuencia al feto de una mujer cuando esta está embarazada.

Verás, la toxoplasmosis como tal habita de manera inconsciente en la mayoría de las personas que habitan el mundo. Ello hace que infectarse sea más que común y que curarse sea simple y sin tratamientos de ningún tipo. ¡Esto si no llega a ponerse peor por supuesto!

toxoplasmosis

Ya que es una enfermedad contagiosa, ¿quiénes son los portadores originales de tan malvado parasito? Pues aunque cueste creerlo, son los gatos y los felinos en general los que transmiten esta infección al organismo humano.

No son los únicos por supuesto, pero si son los más ordinarios. Esta clase de enfermedad se considera del tipo zoonosis, lo cual significa que es transmitida por los animales. ¡Por esta razón es que hay que tener bastante cuidado cuando se trata de mascotas y mujeres embarazadas!

Ondeando más en el tema de la toxoplasmosis, bien se puede decir que existen varios tipos de esta enfermedad. Dichos tipos vendrían siendo los siguientes:

  1. La toxoplasmosis aguda, pudiendo ser padecida sin sentir ningún tipo de síntoma aparente. Suelen confundirse con fiebre común o malestar general.
  2. La toxoplasmosis ocular, la cual suele traer consigo síntomas como uveítis, retinitis necrosante o retinocoroiditis.
  3. La toxoplasmosis recurrente, definida como aquella que da más de una vez en un solo organismo. Esta suele aparecer (de nuevo) en pacientes con sida o con muy bajas defensas en el sistema inmunológico.

Sumado a estos tres tipos de toxoplasmosis, se encuentra uno en particular que se será el foco desde ahora. El mismo, es el que se relaciona con el embarazo y el que lleva por nombre toxoplasmosis congénita. ¿¡En qué consiste esta enfermedad!?

La toxoplasmosis congénita

Durante el embarazo, la madre puede llegar a infectarse del toxoplasma causante de esta específica enfermedad. Esto puede llegar al feto mediante trasmisión tras-placentaria, ocasionando con esto la ya mencionada toxoplasmosis congénita. Esta misma, puede llevar a la muerte tanto a la madre como al pequeño si no se trata como debería. ¡Hay que estar prevenidos!

Los síntomas más comunes de la toxoplasmosis congénita que una mujer embarazada puede llegar a sentir son los siguientes:

  • Fiebre excesiva.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular.
  • Dolor de garganta.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Confusión.
  • Convulsiones
  • Inflamación de la retina, lo que trae consigo una molesta visión borrosa.

Ya que el embarazo trae consigo toda clase de malestar general, es precario mantenerse constantemente vigilada. Como bien sabes, los cambios hormonales del cuerpo femenino pueden desembocar esta clase de malestares en el cuerpo. ¡Que los padezcas no significa que necesariamente que tengas toxoplasmosis!

¿Qué pasa con la toxoplasmosis y el feto?

Como bien se mencionó, la toxoplasmosis congénita llega al feto por medio de la infección de la placenta. Obviamente, la misma se logra con el contacto directo de la mujer embarazada con el parásito portador de la enfermedad.

Usualmente, el tiempo que transcurre para que el feto quede infectado como tal es de 4 a 16 semanas. Estas, contadas desde el primer contacto de la placenta con el foco de infección. Por ende, se puede inferir que la toxoplasmosis ocurre en los primeros días de gestación. ¡Hay que tener bastante cuidado con esto!

La toxoplasmosis fetal suele estar bastante relacionada con el tiempo de gestación que el feto posea. Mientras menor sea la edad gestacional, mayor es la probabilidad de que el feto tenga complicaciones con la toxoplasmosis. Por consiguiente, ¡no dejes de hacerte los chequeos si recién empieza tu embarazo!

Si la toxoplasmosis llega al feto, la misma puede causarle problemas severos a su desarrollo. Sumado a esto, puede que padezca gran parte de los síntomas mencionados anteriormente si logra salir airoso del proceso gestacional. Ceguera, fiebre y malestares generales que no le permitan vivir en sus primeros días es lo más posible que ocurra. ¡Todo si no se trata debidamente la toxoplasmosis!

Tratamiento para la Toxoplasmosis

Ya sabiendo lo que la toxoplasmosis puede ocasionar, vale la pena mencionar los mejores tratamientos que se pueden realizar. El primero de ellos, consiste en proporcionar al cuerpo de las embarazadas altas dosis de espiramicina.

¡Solo si el feto aún no ha sido afectado por la infección! De ser así, entonces se requiere de otro tratamiento que incluye: sulfadiazina, primetamina y ácido fólico en general. De esta forma, se pueden disminuir en mucha mayor medida las secuelas negativas de la infección en el feto.

Curiosamente, si llegase a tratarse de un paciente con Sida, el tratamiento a realizar debe hacerse de por vida. Esto, para evitar la posibilidad de una nueva infección por parte de este particular agente maligno.

Si lo anterior dicho no te convence, entonces puedes probar con tratamientos a base de atovaquona. Esto no es más que un simple antibiótico similar a las naftoquinolonas. La desventaja del mismo, es que es bastante costoso en el mercado. ¡Aun así no deja de ser efectivo!

Con lo antes mencionado se puede suponer que el tratamiento más óptimo para la toxoplasmosis debe de realizarlo un profesional. Así, se puede asegurar el correcto bienestar, tanto de la madre como del pequeño que está por nacer. ¡No dejes de acudir a tu médico de confianza!

Cómo prevenir la toxoplasmosis

Ya que la toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa, es lógico pensar que esta pueda llegar a prevenirse. ¡Solo hace falta mantenerse alejado del foco de infección! Estos mismos, suelen ser:

  • Las heces de los gatos.
  • La tierra contaminada.
  • La ingesta de carne cruda o mal cocinada.
  • Las transfusiones de sangre o los trasplantes de órganos en general.

¡Mantente alejado o evita tener contacto con esta lista de cosas! De igual medida, también es recomendable procurar tener el sistema inmunológico en buen estado. De lo contrario, la transmisión de toxoplasmosis puede llevarse a cabo de manera más inmediata y nociva.

En menor medida, las frutas y las verduras también pueden ser las portadoras de tan terrible enfermedad. Lo mismo ocurre con la leche no pasteurizada, sobre todo si proviene de la cabra. ¡Ellas podrían contagiarte la toxoplasmosis!

Lo mejor que puedes hacer en esta clase de situaciones es evitar aquellos productos que tengan contacto directo con algún animal. ¡Mantén tu ambiente debidamente aseado y no debe de haber inconveniente!

Como ves, esta enfermedad puede no ser tan problemática en un principio, además de no sentir nada realmente alarmante principalmente. Sin embargo, mientras más tiempo pases con esta infección en el cuerpo, peor puede ser el resultado tanto para ti, como para el bebé que tengas en tu vientre.