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TDAH: qué es, síntomas y tratamiento

¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurobiológico que aparece en la infancia y que en la mayoría de los casos acompaña al individuo de por vida. El TDA/H se caracteriza por una combinación de síntomas de falta de atención, hiperactividad (inquietud motora) e impulsividad, y la presentación predominantemente inatenta es conocida por muchos como TDA (Trastorno por déficit de atención). Es importante decir que el TDAH no es una enfermedad, por lo tanto no hay cura para resolverla, sino un tratamiento para vivir mejor con ella.

Los síntomas del TDA/H pueden manifestarse en la primera infancia. Sin embargo, el diagnóstico puede hacerse más evidente desde el momento en que el niño va a la escuela, ya que el niño con TDAH puede tener dificultades para prestar atención a la clase, responder a las preguntas sin terminar de leer y no poder quedarse quieto.

Según la Asociación Brasileña de Déficit de Atención, la prevalencia del TDAH es de alrededor del 3 al 5% de la población infantil en Brasil y en varios países del mundo donde el trastorno ya ha sido investigado. En los adultos, se estima que la prevalencia es de aproximadamente el 4%. De acuerdo con DSM-5, las encuestas de población sugieren que el TDAH ocurre en la mayoría de las culturas en aproximadamente el 5% de los niños y el 2.5% de los adultos.

TDAH: la falta de atención y la hiperactividad perjudican la capacidad de aprendizaje de los pacientes

Según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales 5ª Edición 2013), el TDAH es más frecuente en los varones que en las mujeres de la población general, en la proporción de 2:1 en los niños y 1,6:1 en los adultos, con mayores probabilidades de que las mujeres se presenten principalmente con características de falta de atención en comparación con los varones.

Las personas que viven con TDA/H necesitan atención, tratamiento y cuidado. Esto se debe a que estas personas pueden sentirse rechazadas y su autoestima se ve sacudida debido a los síntomas causados por el trastorno. Para hacerse una idea, los niños que tienen TDA/H pueden tener dificultades para jugar con otros niños, pueden obtener calificaciones más bajas y pueden tener más dificultades para mantenerse concentrados. De manera similar, un adulto con TDA/H puede no tener los ingresos necesarios para avanzar en su carrera.

Sin embargo, con un diagnóstico y tratamiento adecuados es posible que las personas con TDA/H tengan un ingreso adecuado y una buena calidad de vida.

Tipos

El TDAH puede presentarse con síntomas de falta de atención e hiperactividad o impulsividad. Según el número de estos síntomas, el TDAH se puede clasificar en tres subtipos:

  • Presentación combinada: Si se cumplen los criterios de falta de atención e hiperactividad-impulsividad en los últimos 6 meses
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  • Predominantemente inatento: cuando se cumplen los criterios de inatención en los últimos seis meses, pero los criterios de hiperactividad no lo son
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  • Predominantemente hiperactivo-impulsivo: cuando se cumplen los criterios de hiperactividad en los últimos seis meses, pero no los de falta de atención
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En general, para que cada criterio se cumpla, los niños deben tener seis o más síntomas, mientras que los adultos y adolescentes mayores de 17 años pueden tener hasta cinco para ser clasificados de esta manera.

Además, la persona puede tener tres grados diferentes de TDAH:

  • Leve: Pocos síntomas están presentes más allá de los necesarios para hacer el diagnóstico, y los síntomas resultan en daños menores en el funcionamiento social, académico o profesional
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  • Moderada: Se presentan síntomas o deterioro funcional entre “leve” y “grave”
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  • Graves: Se presentan muchos otros síntomas además de los necesarios para hacer el diagnóstico, o varios síntomas particularmente severos, o los síntomas pueden resultar en un deterioro marcado en el funcionamiento social o profesional.

Causas

El TDAH es uno de los trastornos psiquiátricos mejor estudiados en el mundo, sin embargo, existe un cuestionamiento continuo sobre su origen y hasta ahora no hay consenso científico sobre sus causas reales, es decir, si es innato (genético) o adquirido (ambiental).

Considerando que el TDAH es un trastorno heterogéneo (manifestado de innumerables maneras) y dimensional (los síntomas se combinan en los más variados grados de intensidad) es posible inferir la complejidad del problema, con múltiples causas y factores de riesgo. Por lo tanto, todavía es difícil determinar la influencia y la importancia relativa de cada factor en el inicio del trastorno, con la necesidad de más investigación sobre el tema.

En resumen, la mayoría de los estudiosos están de acuerdo con el origen multifactorial del TDAH, con sus componentes genéticos y ambientales, en los que probablemente varios genes anómalos de menor efecto en combinación con un entorno hostil darían formato a un cerebro alterado en su estructura química y anatómica.

Podemos dividir los factores que causan el TDAH en factores neurobiológicos (que incluyen la genética y las anomalías cerebrales) y factores ambientales. Obtenga una mejor comprensión de cada uno de ellos:

Factores genéticos

Los factores genéticos parecen jugar un papel muy relevante en el origen del TDAH. Las encuestas son consistentes y muestran que la prevalencia del TDA/H es mucho más alta en los niños y los miembros de la familia de las personas con TDA/H que en las personas sin el problema, y que la herencia media del TDA/H se estima en un 76%.

Los estudios con familias y casos gemelos y la adopción establecieron la base genética del TDAH, apoyando la contribución genética a la aparición del trastorno. Los estudios encontraron que el 60% de los niños con TDA/H tenía un padre con el trastorno, que la probabilidad de que el niño tuviera TDA/H aumentaba hasta ocho veces si los padres también tenían el problema; que entre los miembros de la familia de las personas con TDA/H el riesgo de tener el trastorno era cinco veces mayor que entre las personas sin antecedentes familiares; que aunque no había diferencias significativas en la incidencia del TDA/H entre los padres y los hermanos de los niños adoptados en comparación con los padres y los hermanos de la población de control, sí había un patrón familiar de TDA/H entre los padres y los hermanos biológicos de los niños con TDA/H.

Anomalías cerebrales

Muchos estudios por imágenes del cerebro han mostrado evidencia de disfunción en personas con TDA/H (en la corteza prefrontal, los núcleos de la base, el cerebelo y otros).

Factores ambientales

El bajo peso al nacer (menos de 1,500 g) confiere un riesgo de 2 a 3 veces mayor de ADHD, aunque la mayoría de los niños con bajo peso al nacer no desarrollan el trastorno.

Aunque el TDAH está correlacionado con el tabaquismo durante el embarazo, parte de esta asociación refleja un riesgo genético común.

Una minoría de casos puede estar relacionada con reacciones a aspectos de la dieta.

Puede haber antecedentes de abuso infantil, negligencia, múltiples hogares de acogida, exposición a neurotoxinas (plomo), infecciones (por ejemplo, encefalitis) o exposición al alcohol durante el embarazo. La exposición a las toxinas ambientales se ha correlacionado con el subsiguiente TDAH, aunque todavía no se sabe si tales asociaciones son causales.

Síntomas

Síntomas del TDA/H

El DSM-5 tiene algunos criterios que definen el diagnóstico de un niño o adulto con TDA/H.

En primer lugar, es necesario que la persona presente un patrón persistente de falta de atención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiera con su funcionamiento y desarrollo. Para ello, necesita presentar síntomas de estos dos aspectos.

Síntomas comunes de falta de atención:

  • No prestar atención a los detalles o cometer errores por descuido en la escuela, el trabajo u otras actividades
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  • Tiene dificultad para mantener la atención en las tareas o actividades lúdicas
  • No escuche cuando la palabra está dirigida a usted
  • No siga las instrucciones y no termine la tarea, los quehaceres domésticos o los quehaceres del lugar de trabajo
  • Tiene dificultad para organizar tareas y actividades
  • Evitar, disgustar o ser reacio a participar en tareas que requieren un esfuerzo mental prolongado (tareas escolares, deberes, preparación de informes, etc.)
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  • Perder objetos necesarios para tareas o actividades
  • Distraerse fácilmente con estímulos externos (para los adolescentes mayores y los adultos pueden incluir pensamientos no relacionados)
  • Ser olvidado en relación con las actividades cotidianas.

Síntomas comunes de hiperactividad e impulsividad:

  • Remezclar o dar golpecitos con las manos y los pies o retorcerse en la silla
  • – Levantarse de la silla del salón de clases u otras situaciones en las que se espera que usted permanezca sentado (salón de clases, oficina, etc.)
  • Correr o escalar cosas, en situaciones en las que es inapropiado o, en adolescentes o adultos, tener sentimientos de inquietud
  • No poder jugar o participar en actividades de ocio con calma
  • No poder o no estar de pie durante mucho tiempo en restaurantes, reuniones, etc.
  • Demasiada conversación
  • No puede esperar para hablar, responder a una pregunta antes de terminarla o completar la oración de los demás
  • Tener problemas para esperar su turno
  • Interrumpir o entrometerse en conversaciones y actividades, tratar de tomar control de lo que otros están haciendo o usar las cosas de otras personas sin preguntar.

En general, el niño debe tener seis o más de estos síntomas durante más de seis meses antes de que se haga el diagnóstico. En adultos o adolescentes (mayores de 17 años), sólo se requieren cinco de estos síntomas.

Varios síntomas de falta de atención o hiperactividad-impulsividad estaban presentes antes de los 12 años y en más de dos ambientes, como el hogar, la escuela, el trabajo, con amigos….

Debe haber evidencia clara de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico o profesional o que reducen su calidad. Y los síntomas ya no deben ser explicados dentro de otro trastorno mental, como el trastorno bipolar, el trastorno de personalidad, entre otros….

Diagnóstico y exámenes

Buscar ayuda médica

Si usted está preocupado por su hijo y sospecha por las señales de que tiene TDAH, debe consultar inmediatamente a un experto en el tema. Los médicos que son capaces de hacer un diagnóstico correcto del TDA/H deben tener mucha experiencia en el reconocimiento de los síntomas y el tratamiento del TDA/H.

Los profesionales más cualificados son (neuro)psiquiatras, (neuro)pediatras y neurólogos. Sin embargo, debido a que la mayoría de las comorbilidades del TDA/H son de naturaleza psiquiátrica, es más común que las personas con el trastorno busquen un psiquiatra. En el caso de los niños y adolescentes, se recomienda que los profesionales sean del área de infancia y adolescencia y tengan experiencia en el tema.

Si a usted o a su hijo ya se le ha diagnosticado TDAH y ya ha iniciado el tratamiento, debe hacerlo con regularidad, siempre de acuerdo con las indicaciones del profesional.

En la cita con el médico

Los especialistas que pueden diagnosticar el TDAH son:

  • Psiquiatra
  • Neuropsiquiatra
  • Neuropediatra
  • Neurólogo

Estar preparado para la consulta puede facilitar el diagnóstico y optimizar el tiempo. De esta manera, usted puede llegar a la consulta con alguna información:

  • Una lista de todos los síntomas y cuánto tiempo han estado presentes
  • Historial médico, incluyendo cualquier otra condición que haya tenido, así como cualquier medicamento o suplemento que esté tomando regularmente
  • Recetas anteriores con medicamentos ya tomados
  • Antecedentes de otras enfermedades psiquiátricas.

El médico probablemente le hará una serie de preguntas, tales como…:

  • ¿Cuál es la razón principal por la que vino a la consulta?
  • ¿Cuáles son los síntomas que más le perjudican?
  • ¿Cuándo y cómo comenzaron?
  • ¿Los síntomas son frecuentes u ocasionales?
  • ¿Hay otros miembros de la familia que presentan o han presentado una imagen similar?
  • ¿Tiene o ha tenido otros problemas de salud y cuáles?
  • ¿Cómo es o fue tu comportamiento en la escuela?

También es importante llevar sus preguntas a la consulta escrita, empezando por la más importante. Esto asegura que usted obtendrá respuestas a todas las preguntas relevantes antes de que termine la consulta.

Diagnóstico del TDA/H

El diagnóstico del TDAH es totalmente clínico, realizado por un médico especialista en TDAH. No se requieren imágenes de resonancia, electroencefalografía ni ningún otro examen que evalúe las características físicas. Tampoco es necesario hacer una evaluación neuropsicológica, sólo en algunos casos.

El proceso de diagnóstico del TDA/H sigue una lista de criterios médicos específicos, incluyendo la determinación del subtipo, el nivel de remisión y la gravedad del trastorno.

En general, las consultas de las personas con TDAH son más largas, ya que es necesario recoger no sólo las historias del paciente, sino también las de sus familiares cercanos (padres, hermanos, abuelos, etc.), debido a la gran herencia del TDAH.

No menos importante es saber cómo es el embarazo, el parto, el posparto, el desarrollo neuropsicomotor, la esfera social y la educación (para que las adolescentes también investiguen la vida académica, si hay planes de ingresar a la universidad, etc., y para que los adultos sepan cómo es la vida matrimonial y profesional).

La primera consulta debe hacerse sólo con la madre o los padres. La segunda cita debe ser con el paciente, que puede ser el niño o el adolescente. Y el tercero, con todos ellos juntos.

También es muy importante entender en detalle el funcionamiento de la dinámica familiar del paciente, es decir, cómo lo tratan los padres y los miembros de la familia, si los padres la etiquetan o hacen comparaciones con sus hermanos o colegas, si saben que el niño presenta un trastorno que tiene tratamiento, entre otros temas.

Algunos adultos incluso necesitan llamar a sus padres o a su cónyuge u otros miembros de la familia para informarles cómo les fue en sus primeros años, ya que es posible que muchos adultos no recuerden datos importantes de su infancia, educación y otros datos de la vida. Los expertos que tratan el TDA/H no diagnostican el trastorno hasta que se han obtenido todos los datos necesarios.

Por lo general, el TDAH se observa más fácilmente durante la escuela primaria debido a la falta de atención, que se vuelve más prominente y dañina.

En la adolescencia, la hiperactividad generalmente disminuye y puede limitarse a comportamientos más inquietos o sentimientos de inquietud e impaciencia internas. El trastorno puede permanecer “estable” durante este período, pero algunos empeoran durante el curso de la enfermedad y pueden presentar comportamientos antisociales.

La mayoría de los adolescentes y adultos con TDA/H tienen una actividad motora reducida, aunque persisten los síntomas de falta de atención, inquietud, impulsividad y deterioro de las funciones ejecutivas (planificación, organización, etc.).

El adulto generalmente sufre de falta de atención, inquietud, impulsividad y la presencia de compulsiones.

Una proporción significativa de niños con TDA/H sigue estando en desventaja a lo largo de sus vidas.

Tratamiento y cuidado

Tratamiento del TDA/H

El tratamiento precoz del TDAH es el “punto clave” para una vida más sana, más productiva y de mejor calidad para quienes padecen el trastorno. Por esta razón, es esencial que los síntomas se identifiquen inmediatamente y se traten correctamente.

El tratamiento de niños y adolescentes con TDAH es multidisciplinario, es decir, se basa en la intervención con profesionales de diversas áreas, como la médica, la de salud mental y la educativa. Pueden ser necesarias evaluaciones con psicólogos, logopedas, psicomotricistas, otorrinolaringólogos, oftalmólogos y otros, según la demanda de cada caso.

Los psicoestimulantes son el estándar de oro en el tratamiento del TDAH hasta la fecha. Son altamente efectivos y mejoran el funcionamiento de las áreas cerebrales responsables de los síntomas del trastorno.

Las personas con TDAH y sus familias deben asistir a los Grupos de Apoyo Psicoeducativo sobre TDAH, en los que el profesional de la salud habla sobre el trastorno con información clara y objetiva, para que puedan aprender a tratar los síntomas e intercambiar experiencias con otros pacientes y familiares. La orientación a los padres es esencial porque les instruye sobre la enfermedad, facilita la vida familiar, les enseña cómo tratar al niño y cómo prevenir futuras recaídas.

En relación a las intervenciones psicoterapéuticas, la más estudiada y con mayor evidencia científica de eficacia para los síntomas cardinales del TDAH es la Terapia Cognitiva Conductual (TCC). Los niños con TDA/H que son muy poco adaptables exigen técnicas conductuales que pueden ser muy útiles. No todos los niños con TDA/H necesitan hacer psicoterapia, la situación siempre requiere orientación familiar.

En casos más complejos, con deficiencia funcional en varias áreas, presencia de comorbilidades y padres de opiniones disidentes, debemos iniciar el tratamiento con psicoeducación familiar y apoyo educativo.

En las familias donde el TDAH es frecuente, se debe tener mucho cuidado con las variables ambientales que pueden servir como desencadenantes para aquellos que están predispuestos al trastorno.

Medicamentos

El tratamiento de primera línea del TDAH es psicofarmacológico y se realiza con fármacos psicoestimulantes aprobados por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA), que son el Metilfenidato (MPH) y el Dimesilato de Lisdexanfetamina, ambos de alta eficacia (78%) en el tratamiento de niños mayores de seis años, adolescentes y adultos con TDAH.

A pesar de su nombre, estos fármacos tienen en realidad un efecto “calmante” en las personas con TDAH, y los resultados positivos del tratamiento no tardan en llegar a ser percibidos por el paciente, la escuela y los que viven con ellos.

El MPH se encuentra en forma de liberación inmediata (acción corta, 4h) y en forma de liberación prolongada (8h y 12h de acción). El Dimesilato de Lisdexanfetamina es un psicoestimulante derivado de anfetaminas con una acción prolongada de 13 horas.

En el Brasil tenemos tres drogas a base de metilfenidato y una, derivada de la anfetamina.

Los medicamentos basados en MPF se deben tomar de acuerdo con el peso de la persona. Por otra parte, los derivados de la anfetamina no dependen del peso. Las dosis deben realizarse a las dosis indicadas, con riesgo de infradosis y por lo tanto sin obtener los resultados esperados.

Otros medicamentos se consideran de segunda elección y no tienen efecto sobre la falta de atención: Imipramina, Nortriptilina y Bupropión (Antidepresivos). Y Clonidina (Antihipertensivo).

En la práctica, los efectos adversos son raros, el más común es la falta de apetito.

Principales efectos secundarios:

  • Pérdida de peso
  • Síntomas gastrointestinales (náuseas, dolor abdominal)
  • Insomnio
  • Mareos
  • Irritabilidad, legibilidad afectiva
  • Tics.

Es importante que informe a su médico de cualquiera de estos efectos, quien podrá aconsejarle sobre la mejor manera de evitarlos.

Medicamentos para el TDA/H

Los medicamentos más comúnmente usados para tratar el TDAH son:

  • Concierto
  • Efexor XR
  • Ritalin

Sólo un médico puede decirle qué medicamento es mejor para usted, así como la dosis correcta y la duración del tratamiento. Siempre siga las instrucciones de su médico cuidadosamente y NUNCA se automedique. No deje de usar el medicamento sin consultar primero con un médico y, si lo toma más de una vez o en cantidades mucho mayores de las prescritas, siga las instrucciones que aparecen en el prospecto.

Vivir juntos (pronóstico)

Viviendo juntos / Pronóstico

Una de las primeras técnicas enseñadas a la familia es la suspensión de reprimendas y castigos. Es importante que las personas con TDA/H sean elogiadas, reconocidas y valoradas por lo que es bueno de ellas, siempre que hagan algo bien. Este refuerzo positivo aumenta la autoestima del niño y evita graves problemas futuros. Es muy dañino seguir regañando o castigando al niño todo el tiempo.

Las intervenciones en el entorno escolar son importantes y a menudo requieren apoyo psicopedagógico y tutoría. La intervención escolar facilita la interacción de estos niños con sus compañeros y trata de evitar que se desinteresen de la escuela, lo que es muy común en el TDAH.

Muchas escuelas no sólo desconocen el TDAH, sino que tampoco pueden participar en el tratamiento de estos niños por una variedad de razones. Es esencial que la escuela reciba toda la información relevante sobre el TDAH, sus mecanismos y sus manifestaciones a diferentes edades.

La escuela debe ser consciente de su importancia como una de las principales fuentes de referencia de los estudiantes para la evaluación médica. Cada vez más niños y adolescentes llegan a los consultorios médicos por recomendación de la escuela.

Cómo tratar a los niños con TDA/H

Saber cómo tratar los síntomas es una de las partes más difíciles del proceso de tratamiento del TDAH. Sin embargo, algunas medidas pueden facilitar la convivencia entre el niño y la familia. Estos son algunos consejos que debe aplicar a su hijo con TDA/H:

  • Establecer límites y reglas
  • Sea paciente, muestre afecto y amor
  • Elogie a su hijo, anímelo y salúdelo siempre que sea capaz de realizar una actividad. Cuando necesite regañar a su hijo, tenga cuidado al hacerlo. Las críticas excesivas dañan la autoestima del niño
  • .

  • Trate de pasar más tiempo con su hijo
  • Busque maneras de aumentar la autoestima de su hijo y ponga disciplina en su rutina
  • .

  • Enseñe a su hijo a adquirir formas apropiadas de organización, como un calendario de actividades diarias
  • Sea claro y objetivo. Evite usar palabras que sean difíciles de entender cuando se comunique con su hijo, trate de usar palabras más fáciles y frases cortas
  • .

  • Cuando hable con su hijo, párese frente a usted, mire a los ojos y hable con calma hasta que esté seguro de que lo ha entendido
  • .

  • Nunca exponga al niño o le cause vergüenza
  • Trate de usar la creatividad y la motivación y recompense las técnicas con ella
  • No grites, usa menos “no” en detrimento de los diálogos que te motivan a pensar y reflexionar
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  • Sea un “experto” en TDAH, para que pueda optimizar el tratamiento de su hijo.

Posibles complicaciones

El TDAH sin tratar o incluso sin diagnosticar puede tener varias consecuencias en la vida diaria del niño, adolescente o adulto con la afección. Las personas no diagnosticadas no recibirán tratamiento y ciertamente continuarán siendo etiquetadas como perezosas y mal educadas, cuando en realidad lo que presentan es un comportamiento biológicamente determinado, con una maduración en regiones del cerebro que es diferente a la que presentan los individuos sin el trastorno.

Aún así, los estudios muestran que las personas no tratadas a tiempo tendrán más “pérdidas” a lo largo de los años y un mayor deterioro de la calidad de vida en todos los sectores.

El TDAH en niños y adolescentes, en relación con sus pares y/o controles, está asociado con:

  • Índices más altos de sensación temprana de fracaso
  • Tasas de rendimiento escolar más bajas y menos éxito académico
  • Mayores posibilidades de tener sentimientos de autoestima, confianza en sí mismo y baja autoestima
  • Mayores tasas de rechazo social e intimidación
  • Oportunidades significativamente mayores de desarrollar trastornos de conducta en la adolescencia.

El TDAH en los adultos está asociado con:

  • Peor rendimiento, éxito, assi….

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