¿Puede tomar betabloqueantes si tiene asma o EPOC?

Durante mucho tiempo se ha sugerido que los betabloqueantes, medicamentos comúnmente utilizados para tratar la hipertensión y otras afecciones cardiovasculares, pueden ser problemáticos en personas con asma grave o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Esto se debió en gran parte a los estudios de los años setenta y ochenta, que sugirieron que los medicamentos amplifican la sensibilidad de los tejidos pulmonares y, al hacerlo, aumentaron el riesgo de espasmos bronquiales. Pero muchas de esas afirmaciones han sido cuestionadas desde entonces, y la mayoría de los expertos hoy están de acuerdo en que los beneficios de los betabloqueantes superan con creces las posibles consecuencias.

Con el desarrollo de nuevos betabloqueantes cardioselectivos, los riesgos son aún menores. Aun así, se debe tener cuidado cuando se usan betabloqueantes en personas con asma grave o EPOC para evitar exacerbaciones potencialmente graves .

Fondo

Los betabloqueantes, también conocidos como bloqueadores de los receptores beta-adrenérgicos, finalmente disminuyen la cantidad de oxígeno que el corazón necesita para funcionar correctamente.

Alguna vez se consideraron fuera de los límites para las personas con enfermedad pulmonar reactiva (RAD) debido a su mecanismo de acción generalizado. Los medicamentos bloquean los efectos de la epinefrina, la hormona responsable del aumento de la frecuencia cardíaca. Al unirse a las moléculas en la superficie del corazón, conocidas como receptores beta-1, el medicamento evita que la epinefrina estimule la actividad cardíaca. La frecuencia cardíaca se ralentiza, la fuerza de las contracciones cardíacas se reduce y, como resultado, la presión arterial disminuye.

El problema es que los receptores beta también se encuentran en el tejido pulmonar. La activación de estas moléculas, conocidas como receptores beta-2, hace que los conductos de aire se relajen bajo la influencia de la epinefrina. Cuando se bloquea, los tejidos pulmonares pueden contraerse, lo que hace que los conductos de aire se estrechen.

En la superficie de las cosas, estos efectos inversos sugerirían que los betabloqueantes son «dañinos» para las personas con asma o EPOC, especialmente porque algunos de los medicamentos no son expertos en diferenciar entre los receptores beta-1 y beta-2. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que puede no ser el caso.

Beneficios demostrados

Desde la perspectiva de la salud general de una persona, si bien el uso de betabloqueantes puede aumentar el riesgo de exacerbaciones de la EPOC, evitar los betabloqueantes puede suponer un riesgo de muerte.

Las razones son simples: la enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte entre la mayoría de las poblaciones étnicas de los Estados Unidos, incluidos los afroamericanos, los hispanos y los blancos. Entre las personas con EPOC, la enfermedad cardíaca sigue siendo la causa principal de muerte. De hecho, como un factor de riesgo independiente, la EPOC se asocia con un riesgo tres veces mayor de insuficiencia cardíaca repentina en comparación con la población general.

En este contexto, el uso de betabloqueantes no solo reduce el riesgo de muerte en personas con EPOC, sino que también puede mejorar su calidad de vida. Según una revisión de 2014 de 13 estudios aleatorizados, los betabloqueantes redujeron el riesgo de muerte en personas con EPOC en un 28 por ciento y el riesgo de exacerbaciones en un 37 por ciento. Incluso entre aquellos con enfermedad coronaria o insuficiencia cardíaca, los betabloqueantes se asociaron con una reducción del 36 por ciento y 26 por ciento en el riesgo de muerte, respectivamente.

Hay incluso evidencia que los beta-bloqueantes pueden mejorar los efectos de la inhalación de albuterol y salbutamol, dos grapas de asma y la terapia de la EPOC.

La mayoría de las investigaciones actuales sugieren que, al controlar la presión arterial y mantener una función cardíaca óptima, puede evitar el desarrollo de disnea (dificultad para respirar), un síntoma que puede complicar el asma y la EPOC.

Uso de bloqueadores beta de forma segura

Los betabloqueantes de primera generación no fueron selectivos, lo que significa que bloquearon los receptores beta-1 y beta-2. Los medicamentos de segunda generación más nuevos se consideran cardioselectivos, ya que tienen una mayor afinidad por los receptores beta-1. Éstos incluyen:

  • Brevibloc (esmolol)
  • Tenorman (atenolol)
  • Toprol XL (succinato de metoprolol)
  • Zebeta (fumarato de bisoprolol)

En términos generales, los betabloqueantes cardioselectivos se consideran seguros para su uso en personas con asma o EPOC.

Aun así, las personas reaccionan de manera diferente a diferentes medicamentos, por lo que siempre es aconsejable controlar cualquier síntoma respiratorio inusual durante las primeras cuatro a seis semanas de tratamiento. Estos incluyen cambios en los patrones de respiración o cualquier aumento en la severidad o frecuencia de las exacerbaciones.

Efectos secundarios comunes

Los betabloqueantes cardioselectivos pueden reducir la tasa de volumen espiratorio forzado (VEF1) cuando se inicia por primera vez. Si autocontrolas tu condición, ten en cuenta esto. En la mayoría de los casos, el FEV1 se normalizará dentro de una semana o dos una vez que su cuerpo se adapte al medicamento.

Otros efectos secundarios comunes de los betabloqueantes incluyen:

  • Manos o pies fríos
  • Diarrea o estreñimiento
  • Mareo
  • Somnolencia
  • Boca u ojos secos.
  • Fatiga
  • Debilidad generalizada
  • Dolores de cabeza
  • Malestar estomacal

La mayoría de los efectos secundarios son manejables y tienden a mejorar con el tiempo. Informe cualquier síntoma severo, persistente o recurrente a su médico. En algunos casos, una reducción de la dosis puede ser todo lo que se necesita para aliviar los síntomas.

Por otro lado, tenga en cuenta que la selectividad de un betabloqueante puede reducirse a dosis más altas. Si se prescribe una dosis más alta, esté especialmente atento cuando controle los efectos secundarios. Si está bajo el cuidado de un cardiólogo y neumólogo por separado, asegúrese de que ambos estén en la misma página con respecto a su salud y cualquier medicamento que pueda estar tomando.

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