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Obesidad infantil: síntomas, tratamientos y causas

¿Qué es la obesidad infantil?

La obesidad infantil ocurre cuando un niño es más pesado de lo que se recomienda para su edad y estatura. Según el IBGE, la tasa de obesidad infantil en Brasil hace que uno de cada tres niños pese más que el peso recomendado. Los rangos del Índice de Masa Corporal (IMC) determinados para los niños son diferentes a los de los adultos y varían según el sexo y la edad. Tenemos una guía que le ayudará a calcularlo.

Los kilos de más pueden tener consecuencias para los niños hasta su vida adulta, incluso si la obesidad se invierte en este período. Enfermedades como la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto son algunas de las consecuencias de la obesidad infantil no tratada. La afección también puede llevar a una baja autoestima y depresión en los niños.

Causas

Varios factores pueden causar la obesidad infantil. Entre los factores más comunes se encuentran los factores genéticos, la mala alimentación, el estilo de vida sedentario o una combinación de estos factores. Además, la obesidad en los niños también puede deberse a alguna afección médica, como enfermedades hormonales o el uso de medicamentos corticosteroides.

A pesar de ser una condición con influencia genética, no todos los padres y madres con obesidad también tendrán hijos con el problema, de la misma manera que aquellos padres y madres con peso recomendado pueden generar hijos con obesidad. Esto se debe a que la obesidad infantil también está relacionada con los hábitos alimenticios del niño y de la familia, así como con la realización de actividades físicas.

Por lo tanto, la dieta del niño y la cantidad de ejercicio físico que realiza son factores determinantes para el inicio de la obesidad infantil, a pesar de que existen antecedentes familiares del problema. Estar consciente de estos hábitos puede ayudar a prevenir la afección de por vida.

Factores de riesgo

¿Qué puede llevar a la obesidad infantil?

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de obesidad en niños y adolescentes. Ver:

  • Dieta desequilibrada, rica en comida rápida, alimentos procesados y congelados, refrescos, dulces y papas fritas
  • Sedentarismo, ya que la actividad física ayuda a quemar las calorías ingeridas
  • Antecedentes familiares de obesidad, ya que la enfermedad tiene una influencia genética y los malos hábitos alimenticios se pueden enseñar de padre a hijo
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  • Los factores psicológicos, como el estrés o el aburrimiento, pueden hacer que los niños coman más de lo normal
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Diagnóstico y exámenes

Buscar ayuda médica

Si tiene alguna preocupación sobre el peso de su hijo, haga una cita con el médico. El pediatra considerará la historia individual del niño, así como su crecimiento y desarrollo.

En la cita con el médico

Los especialistas que pueden diagnosticar y tratar la obesidad infantil son:

  • Pediatra
  • Endocrinólogo
  • Nutrologo
  • Nutricionista

Estar preparado para la consulta puede facilitar el diagnóstico y optimizar el tiempo. De esta manera, usted puede llegar a la consulta con alguna información:

  • Una lista de todos los síntomas y cuánto tiempo han estado presentes
  • Historial médico, incluyendo otras condiciones que el paciente tiene y medicamentos o suplementos que el paciente toma regularmente
  • Lleve un cuaderno y un bolígrafo para anotar información importante
  • Escriba las preguntas que debe hacerle al médico
  • Anote las comidas que su hijo tiene durante una semana para mostrar en la cita con el médico
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El médico probablemente le hará una serie de preguntas, tales como…:

  • ¿Qué come su hijo en un día típico?
  • ¿Participa el niño en actividades físicas? ¿Con qué frecuencia?
  • ¿Qué factores cree usted que afectan el peso de su hijo?
  • ¿Qué dietas o tratamientos ha tratado de reducir el peso del niño o adolescente?
  • ¿Tiene algún miembro de la familia con problemas de peso?
  • ¿Está listo para hacer cambios en el estilo de vida de su familia para ayudar a su hijo a perder peso?
  • ¿Qué podría estar impidiendo que el niño pierda peso?
  • ¿El niño o la familia come mientras ve la televisión o usa una computadora?

También es importante llevar sus preguntas a la consulta escrita, empezando por la más importante. Esto asegura que usted obtendrá respuestas a todas las preguntas relevantes antes de que termine la consulta. Para la obesidad infantil, algunas preguntas básicas incluyen:

  • ¿Qué otros problemas de salud puede tener mi hijo?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
  • ¿Existen medicamentos que puedan ayudar a controlar la obesidad y otras condiciones de salud?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento?
  • ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo a perder peso?
  • ¿Hay algún material impreso que pueda llevarme a casa? ¿Qué sitios recomienda visitar?

No dude en hacer otras preguntas si surgen en el momento de la consulta.

Diagnóstico de la obesidad infantil

Para saber si un niño tiene sobrepeso o es obeso, es necesario tener en cuenta el IMC (índice de masa corporal). Para los adultos, las medidas suelen ser específicas: el IMC entre 18,5 y 25 es normal, mientras que por encima de 25 ya representa el sobrepeso y por encima de 30 ya es obesidad. Sin embargo, para los niños, estos rangos no se aplican, e incluso pueden causar la falsa ilusión de que el niño está sano, cuando en realidad ya puede estar con obesidad infantil.

Los rangos de IMC para los niños cambian según la edad y el sexo, y para guiar a los médicos, existen tablas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para hacer este cálculo. Aprenda cómo calcular el IMC de su hijo paso a paso.

Sin embargo, el IMC no considera factores como la cantidad de masa muscular (magra) y la estructura física del niño, ya que el crecimiento puede variar enormemente de uno a otro. De esta manera, el médico puede evaluar otros temas para determinar si el peso del niño está afectando su salud. Echa un vistazo:

  • Antecedentes familiares de obesidad y problemas de salud relacionados con el peso, como diabetes
  • Hábitos alimenticios de los niños
  • Nivel de actividad física que realiza el niño
  • Otras condiciones de salud que el niño pueda tener

El médico puede ordenar exámenes de sangre:

  • Colesterol total y fracciones
  • Glucemia en ayunas
  • Exámenes de sangre para detectar desequilibrios hormonales

Tratamiento y cuidado

Tratamiento de la obesidad infantil

Tratamiento de la obesidad infantil

El tratamiento de la obesidad es complejo e incluye varias especialidades de salud. No existe un tratamiento farmacológico a largo plazo que no implique cambios en el estilo de vida.

Existen varias opciones de tratamiento para la obesidad infantil y el sobrepeso. Cuanto mayor sea el grado de sobrepeso, mayor será la gravedad de la enfermedad. Los niños deben ser abordados individualmente y de acuerdo a su edad, ya que cada uno puede tener diferentes factores que aumentan su riesgo de obesidad.

Para niños y adolescentes con sobrepeso o con obesidad leve, sin riesgo de desarrollar otras enfermedades, puede recomendarse sólo el mantenimiento. Esto se debe a que el crecimiento de un niño puede hacer que entre en un rango saludable de IMC, sin necesidad de perder peso.

Para los niños con obesidad instalada y riesgo de desarrollar otras enfermedades, se recomienda la pérdida de peso. La pérdida de peso debe ser lenta y constante, y los métodos son los mismos que los adoptados para los adultos, es decir, llevar una dieta saludable y hacer ejercicio. El éxito depende en gran medida de su compromiso de ayudar a su hijo a hacer estos cambios.

Alimentación saludable

Los padres son los que compran los alimentos, los cocinan y deciden dónde se comen. Incluso los cambios pequeños pueden hacer una gran diferencia en la salud de su hijo:

  • Invertir en frutas y verduras
  • Prefiero los alimentos enteros a los refinados
  • Evite alimentos como galletas, galletas y platos preparados. Son ricos en azúcar, sodio y grasas – todo lo que su hijo no puede comer demasiado
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  • Limitar el consumo de bebidas endulzadas, incluyendo jugos industrializados. Estas bebidas son muy calóricas y ofrecen poco o ningún nutriente
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  • Reduzca el número de veces que la familia saldrá a comer fuera, especialmente en restaurantes de comida rápida. Muchas de las opciones del menú son ricas en grasas y calorías
  • Sirva porciones adecuadas, ya que los niños comen mucho menos que los adultos. Si su hijo no puede comerse todo el plato, no lo fuerce a terminar
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Actividad física

Además de quemar calorías, el ejercicio también ayuda a fortalecer los huesos y músculos de los niños, mejora su estado de ánimo y les ayuda a dormir. Otro factor importante es que fomentar la actividad física en la infancia puede hacer que el niño mantenga estos hábitos en el futuro, evitando la obesidad a lo largo de toda la vida.

Los niños deben hacer por lo menos un tipo de actividad física todos los días, ya sea programada (gimnasia, deportes o clases de baile, por ejemplo) o no programada (juegos, como atrapar, esconderse y usar los juguetes en un parque).

Medicamentos

Para los casos graves de obesidad infantil, ya asociados con otras afecciones, se pueden prescribir medicamentos. Sin embargo, el tratamiento farmacológico a menudo no se recomienda para los adolescentes y los niños, a menos que tengan alguna enfermedad que requiera tratamiento con medicamentos como trastornos de la tiroides o colesterol alto.

Aun así, los medicamentos no reemplazan la adopción de hábitos saludables, como la dieta y el ejercicio.

Cirugía

La cirugía bariátrica puede ser una opción segura y efectiva para algunos adolescentes gravemente obesos que no han logrado perder peso a través de la cirugía convencional. Sin embargo, como con cualquier tipo de cirugía, existe el riesgo de complicaciones. Además, los efectos a largo plazo de la cirugía de pérdida de peso en el crecimiento y desarrollo futuro de un adolescente son en gran medida desconocidos.

Es importante que el adolescente esté acompañado por un equipo de especialistas, como endocrinólogo, nutricionista, pediatra y psicólogo.

Aún así, la cirugía no es la respuesta fácil a la pérdida de peso. No garantiza que el niño perderá el exceso de peso, ni siquiera que el peso se mantendrá después. Tampoco reemplaza la necesidad de seguir una dieta saludable y un programa regular de actividad física.

Vivir juntos (pronóstico)

Viviendo juntos / Pronóstico

Usted puede adoptar algunas estrategias para que su hijo o hija coma mejor y haga más actividad física:

Si el niño se niega a comer, sea firme

Es muy importante que los padres se mantengan firmes con sus hijos y siempre les digan por qué deben comer lo que dicen. Más aún si piden comida que no les hará ningún bien, como cambiar toda la comida por un vaso de leche o un bocadillo de comida rápida . Los padres no deben amenazar a los niños, obligarlos a comer, sino explicarles que este es un momento para comer, ofrecerlo al niño y, si el niño no lo acepta, dejar su comida segura, cuando el niño tenga hambre, volver a darlo.

Los niños (¡y los adultos también!) necesitan probar la comida varias veces antes de decir que no les gusta. Lo ideal es que esto se haga desde el principio, evitando alimentos y bebidas más apetecibles, como los artículos refinados o endulzados artificialmente. Esto no daña el sabor, pero si los padres sólo comen y sólo ofrecen a sus hijos sabores salados y dulces, los agrios y amargos son discriminados y el niño está condicionado a que no le gusten. Por lo tanto, es saludable ofrecer artículos como chocolate negro, limonada, no endulzados, entre otros. Como el niño no quiere hacer esto por su propia voluntad, es necesario que los padres sean creativos y cambien las formas de preparar y presentar la comida. Poner una verdura picada con pasta o arroz, por ejemplo, es un gran pedido. Si el niño no se ha acostumbrado a ello desde una edad temprana, es necesario ser paciente, ya que realmente tomará tiempo adaptarse a los otros sabores.

Hacer que los alimentos sean atractivos

No tiene sentido ofrecer alimentos saludables sin que parezcan sabrosos. Por supuesto, si los bocadillos favoritos de su hijo son bocadillos y bocadillos fritos, usted debe reemplazarlos con otros artículos. Sin embargo, puede colocar los artículos más saludables con una presentación más agradable para el niño. Picar un alimento con el calabacín, por ejemplo, mezclarlo con otro, hacer un paté para un bocadillo integral, puede ser una forma de que el niño empiece a consumir este alimento.

Lo ideal es introducir los nuevos alimentos con más calma, sin hacer demasiado ruido para la novedad del menú. No hace falta mucho esfuerzo, sólo hacer el plato, ofrecerlo de forma natural y que todos coman juntos. Si los padres dicen mucho que hoy en día su hijo va a probar algo nuevo, esto puede dificultar la aceptación. Si el artículo no tiene tanto éxito al principio, vale la pena presentarlo al niño de otra manera, mezclado con otros artículos, por ejemplo. También es muy importante jugar con el plato de los niños, jugar con los colores y preparar platos que sean más agradables a la vista.

Si el niño se enreda

La cuestión de las rabietas va más allá de la comida: tanto si un niño tiene rabietas porque quiere comer algo como si no, también lo hace porque quiere que sus padres compren algo, porque no quiere obedecer las reglas y los límites, en resumen, tiene rabietas constantemente. Lo ideal es que los padres demuestren desde una edad temprana que ellos tienen la última palabra en las decisiones y que con la rabieta el niño no obtendrá lo que quiere: ya sea un paquete de bocadillos o un juguete nuevo. Es importante no reforzar este comportamiento. Una salida es dejar al niño solo en el momento de la rabieta y sólo hablar con él cuando se detenga.

Evite negociar

El regateo es a menudo una actitud efectiva, pero no siempre es la mejor manera de criar a un niño. Cuando se negocia el consumo de verduras en el almuerzo para un postre hermoso, por ejemplo, no se enseña lo principal, es decir, la necesidad de salud a la hora de comer, sólo se hace un intercambio sin dar al niño la madurez para entender la razón de ello. En otras palabras, el niño sólo hará la acción en busca de una ganancia, y no porque sea la correcta.

Fomentar nuevas modalidades de actividad

Es común que a los adolescentes no les guste practicar actividades físicas porque su única referencia son las clases escolares o la academia de entrenamiento con pesas, que pueden ser consideradas aburridas por los jóvenes. Una manera interesante de descubrir nuevas actividades es llevarlos a clubes o gimnasios que ofrecen una variedad de clases, como peleas y bailes. Puede observar un poco de cada clase, observar las características de los estudiantes y asociar esta dinámica con las habilidades y preferencias que tienen.

En el caso de los niños, busque actividades que también estén relacionadas con sus gustos personales. Por ejemplo, si les gusta la naturaleza, intente dar un paseo por el parque para recoger hojas u observar animales. Si le gusta subirse a objetos o muebles, busque parques con juguetes que hagan posible esta interacción, como bares. Si al niño le gusta leer, puede caminar o ir en bicicleta a la biblioteca.

Visitas en familia

Las actividades al aire libre y en grupo son altamente motivadoras. Un viaje al parque durante el fin de semana puede ser un empujón al comienzo de la actividad física. Alquilar patines y bicicletas o incluso hacer algunos deportes en grupo puede servir de estímulo para que el adolescente o niño se dé cuenta de que los ejercicios no son tan desagradables como pensaba.

Tome el ejemplo

No basta con insistir en que su hijo o hija deje la computadora mientras usted no practica ninguna actividad. Los niños tienen a sus padres como referencia y pueden usar su estilo de vida sedentario como excusa para no practicar también ejercicios. Es importante que conozca sus propias costumbres para dar un buen ejemplo a sus hijos, para que vean la actividad física como algo beneficioso.

En compañía de amigos

A medida que los adolescentes pasan por una fase de mayor independencia, puede que no les interese la idea de pasear con la presencia de sus padres. En estos casos, usted puede proponer que practiquen algún deporte o ejercicio con sus amigos. Las posibilidades de abandonar la actividad se reducen cuando está entre amigos y personas que tienen afinidad, porque uno acaba animando al otro a hacerlo. Invitar a los amigos de su hijo a dar un paseo por el parque puede ser mucho más motivador para el joven que simplemente estar con la familia.

No fuerce la barra

Tener padres activos es una gran influencia para practicar actividades físicas – pero el tiro puede ser contraproducente si hay demasiada demanda y competitividad. Algunas personas exigen demasiado que sus hijos practiquen ejercicios e incluso que fomenten la competencia. Estos padres no entienden que la actividad física, en este momento, debe ser algo para el placer. Lo ideal es dejar que el niño elija una modalidad para su salud y diversión, dejando las competiciones para otros momentos.

Manejar con vergüenza e intimidación

Uno de los mayores dramas de la adolescencia es la vergüenza del propio cuerpo, porque es una fase de desarrollo y cambio. Esto puede hacer que rechace cualquier actividad física que requiera ropa diferente o que lo ponga en situaciones embarazosas. En estos momentos, la mejor manera de ayudar es hablar con su hijo.

Escuchar lo que el adolescente tiene que decir y tratar de darle la bienvenida puede ayudar a identificar y eliminar las causas del problema. El diálogo permitirá la búsqueda de alternativas para resolver la crisis. También es importante no obligar al joven a realizar ningún tipo de actividad con la que no se sienta cómodo.

Otro tema importante es la intimidación, que debe ser observada e identificada por los padres o educadores. Si su hijo es reacio a realizar cualquier tipo de actividad física, especialmente en la escuela, puede ser una señal de que ha sido intimidado y prefiere rechazar esta práctica para que no sufra más esta incomodidad. Mantener un diálogo con él para tratar de identificar y ayudar a resolver problemas potenciales es siempre muy saludable. En tales casos, el no querer hacer actividad física es sólo la punta del iceberg – puede ser necesario buscar un seguimiento psicológico para revertir el problema.

Soporte

Los padres juegan un papel crucial en ayudar a los niños obesos a controlar su peso. Aproveche todas las oportunidades para aumentar la autoestima de su hijo. No tenga miedo de sacar a relucir el tema de la salud y el buen estado físico, pero tenga en cuenta que un niño puede ver su preocupación como un insulto. Hable con sus hijos directamente, abiertamente y sin críticas ni juicios.

  • Ser sensible a las necesidades y sentimientos de su hijo
  • Encuentre razones para elogiar los esfuerzos del niño
  • Hable con su hijo sobre sus sentimientos
  • Ayude a su hijo a concentrarse en metas positivas

Posibles complicaciones

¿Cuáles son los riesgos de la obesidad infantil?

La obesidad infantil aumenta el riesgo de una serie de afecciones, entre las que se incluyen:

  • Colesterol alto
  • Hipertensión
  • Enfermedad cardíaca temprana
  • Diabetes tipo 2
  • Problemas óseos
  • Síndrome metabólico
  • Trastornos del sueño
  • Esteatosis hepática sin alcohol
  • Pubertad temprana
  • Depresión
  • Asma y otras enfermedades respiratorias
  • Afecciones de la piel como sarpullido por calor, infecciones micóticas y acné
  • Baja autoestima
  • Problemas de comportamiento

Prevención

Prevención

¿Qué se debe hacer para prevenir la obesidad infantil?

  • Programe visitas anuales de seguimiento para su hija o hijo
  • Dé un buen ejemplo. Asegúrese de comer alimentos saludables y de hacer ejercicio regularmente
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  • Evite las luchas de poder relacionadas con la comida. No use dulces u otros platos como recompensa o castigo por las actitudes del niño
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  • Enfatice lo positivo, destacando el lado positivo de la buena nutrición y el ejercicio
  • Sea paciente. Muchos niños con sobrepeso pueden alcanzar un peso saludable con el crecimiento. Además, reaccionar de manera exagerada a las recomendaciones sobre la dieta y la actividad física puede resultar contraproducente, haciendo que el niño coma más y aumentando el riesgo de padecer un trastorno alimentario
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