La estimulación magnética transcraneal puede calmar los síntomas

Investigador dice que ha «encontrado la patología del autismo»

El Dr. Manuel Casanova tiene una cátedra en la Universidad de Kentucky. Ha escrito docenas de artículos revisados ​​por pares y recibe fondos de los Institutos Nacionales de Salud. El Dr. Casanova está llevando a cabo una investigación sobre el cerebro autista y, según él: «Creo que hemos encontrado la patología del autismo … Explica mucho, todo tiene sentido».

El Dr. Casanova no solo cree que ha encontrado la patología del autismo, sino que también está trabajando en un tratamiento que puede tener la capacidad de disminuir los síntomas autistas de hipersensibilidad sin comprometer la creatividad y las habilidades inteligentes que hacen que las personas autistas sean tan extraordinarias.

Minicolumnas en el cerebro autista: buenas y malas noticias

La parte externa del cerebro se llama neocorteza. Dentro de la neocorteza hay grupos de células llamadas minicolumnas. Estas minicolumnas son la unidad más pequeña de celdas capaces de procesar información. Por lo general, las minicolumnas incluyen células relativamente grandes, llamadas neuronas, que permiten la comunicación no solo dentro de una minicolumna individual sino también entre diferentes partes del cerebro.

Las minicolumnas en personas con autismo son más pequeñas y más numerosas de lo normal. Además, las neuronas dentro de cada minicolumna se reducen de tamaño. Esto puede ser bueno y malo, dice Casanova: «Dado que la eficiencia de las conexiones entre las neuronas es una función del tamaño celular, la presencia de neuronas más pequeñas en los cerebros de los pacientes autistas tiene un efecto dramático en la forma en que diferentes partes del cerebro interactúan entre sí. Las actividades cerebrales que requieren proyecciones más largas (p. ej., lenguaje) pueden verse afectadas, mientras que las que dependen de conexiones más cortas (p. ej., manipulaciones matemáticas) pueden preservarse o reforzarse «.

En otras palabras, las personas con autismo son excepcionalmente buenas en cualquier cosa que pueda procesarse en un área del cerebro, como las matemáticas y la discriminación visual. Sin embargo, son excepcionalmente malos en cualquier cosa que requiera coordinación entre varias partes del cerebro, como las habilidades sociales , el lenguaje y la discriminación facial.

Un mal aislamiento entre minicolumnas puede causar problemas sensoriales

Según Casanova, un efecto secundario de las minicolumnas adicionales con células extra pequeñas es que «los estímulos ya no están contenidos dentro de minicolumnas específicas, sino que se desbordan a las minicolumnas adyacentes, proporcionando así un efecto amplificador. Esto puede explicar la hipersensibilidad de algunos pacientes autistas, así como su convulsiones «.

Casanova compara esto con el agua contenida en una ducha. «Las fibras inhibidoras actúan de manera análoga a una cortina de baño. Cuando funcionan correctamente y cubren completamente la bañera, la cortina de baño evita que el agua se derrame al piso». Las personas con autismo tienen cortinas de ducha con goteras.

El aumento del aislamiento podría disminuir los problemas sensoriales y las convulsiones sin comprometer la creatividad

El Dr. Casanova cree que es posible aumentar el «aislamiento» que rodea las minicolumnas, disminuyendo así la sobrecarga sensorial y la probabilidad de convulsiones. La belleza de su teoría es que estos resultados negativos podrían abordarse SIN impactar la capacidad de las personas con autismo para pensar, percibir y crear fuera de la caja.

Así es como funciona: según Casanova, la «propiedad principal de estas células y proyecciones [minicolumna] es que se encuentran a 90 grados de la superficie de la corteza. Son las únicas células que lo hacen». Casanova teoriza que la estimulación magnética transcraneal (TMS) podría «voltear el campo magnético en la corteza», reforzando así el aislamiento alrededor de las minicolumnas. Este tratamiento tendría (según la investigación existente) un efecto secundario mínimo. Lo más importante, no tendría el efecto secundario de cambiar la personalidad o los procesos de pensamiento de la persona que está siendo tratada.

¿Podría TMS ser el «verdadero negocio»?

Esta idea no es tan extraña como puede parecer. De hecho, TMS ya ha demostrado ser útil en el tratamiento de enfermedades mentales como la esquizofrenia y la depresión. Se están realizando ensayos clínicos a través del NIH para evaluar la utilidad de TMS en el tratamiento de voces alucinantes. En el transcurso de varios años, varias organizaciones han llevado a cabo ensayos de TMS, pero hasta ahora no hay consenso sobre los resultados. Si bien los ensayos en Harvard y en otros lugares parecen prometedores, y los artículos en publicaciones como Newsweek son positivos, TMS sigue siendo una terapia marginal que aún no está lista para su uso general.

Referencias

Entrevista telefónica con el Dr. Manuel Casanova. Septiembre de 2006.

Casanova MF, Kooten IAJ van, Switala AE, Engeland H van, Heinsen H, Steinbusch HWM, Hof PR, Schmitz C. Anormalidades de la organización minicolumnar cortical en los lóbulos prefrontales de pacientes autistas. Clinical Neuroscience Research 2006; 6 (3–4), 127–133.

Casanova MF, Kooten IAJ van, Switala AE, Engeland H van, Heinsen H, Steinbusch HWM, Hof PR, Trippe J, Stone J, Schmitz C. Anomalías minicolumnar en el autismo. Acta Neuropathologica 2006; 112 (3), 287–303.

Casanova MF, Anormalidades de los circuitos corticales en los cerebros de individuos autistas. Presentado en la Conferencia Internacional All Wales Autism Resource (AWARES), 2006.

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