Evitar la deficiencia de calcio con la enfermedad de Crohn

Las personas con enfermedad de Crohn son susceptibles a no obtener el calcio adecuado en su dieta. Deben tener cuidado de consumir suficiente de este nutriente importante para mantener sus huesos sanos.

La importancia del calcio

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo. Reside principalmente en los huesos. También es un nutriente esencial que el cuerpo necesita para una variedad de otros propósitos. El hueso depende de un suministro de calcio listo para mantenerse fuerte y saludable, pero incluso los sistemas circulatorio y nervioso dependen del calcio para funcionar correctamente.

Como pauta general, los hombres y mujeres adultos deben aspirar al menos a 1,000 miligramos de calcio por día. La vitamina D adecuada es importante tanto para la función del sistema inmunitario como para la salud ósea. La vitamina D también regula la cantidad de calcio que circula en el torrente sanguíneo y la cantidad de calcio que los huesos usarán para mantener una estructura saludable.

Las personas que no consumen suficiente calcio o que tienen niveles bajos de vitamina D tienen un mayor riesgo de desarrollar huesos quebradizos. Esta condición se conoce como osteoporosis. Peor aún, algunos medicamentos corticosteroides que tratan la inflamación de Crohn pueden contribuir a los factores de riesgo de osteoporosis.

Dado que los pacientes de Crohn a menudo desarrollan osteoporosis, un médico puede recetar bifosfonatos para prevenir la pérdida de mineral óseo. Sin embargo, unestudio reciente Trusted Sourcedemostró que tomar uno de estos medicamentos no era mejor para prevenir la pérdida de minerales óseos que tomar suplementos diarios de vitamina D y citrato de calcio. Este hallazgo sugiere que obtener suficiente calcio y vitamina D debería mantener sanos los huesos de los pacientes de Crohn. Las personas con enfermedad de Crohn pueden encontrar que tomar suplementos es la mejor manera de ingerir más calcio.

El desafío de la intolerancia a la lactosa

La leche y los productos lácteos se encuentran entre las fuentes dietéticas más ricas de calcio. Los pacientes de Crohn a menudo evitan los lácteos porque sospechan que son intolerantes a la lactosa. La intolerancia a la lactosa es cuando una persona no puede descomponer los azúcares (lactosa) en la leche debido a la falta de la enzima lactasa.

Por lo general, los humanos nacen con la capacidad de producir la enzima y digerir la leche. Sin embargo, muchos adultos pierden esta capacidad a medida que maduran. Alguien que no puede digerir la leche experimentará síntomas que van desde gases e incomodidad hasta diarrea y calambres si consumen productos lácteos.

Sin embargo, incluso las personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar algunos productos lácteos todos los días, aunque la tolerancia es muy variable de persona a persona. Algunos pueden tolerar hasta dos tazas de leche por día, que suministran unos 11 gramos de lactosa. Aún mejores noticias son la excepcionalmente baja cantidad de lactosa en el queso duro. El parmesano, por ejemplo, contiene menos de un gramo de lactosa por cucharadita, pero contiene una cantidad relativamente grande de calcio.

Las personas que son realmente intolerantes incluso con pequeñas cantidades de lactosa deben saber que los fabricantes de alimentos a menudo agregan lactosa a los alimentos procesados ​​y envasados. Los ejemplos de estos alimentos incluyen:

  • panes envasados ​​y productos horneados
  • carnes procesadas, como salchichas y hamburguesas
  • bebidas sin alcohol
  • bebidas de desayuno
  • productos adelgazantes

Alternativas a los lácteos

Las personas con Crohn que están preocupadas por la intolerancia a la lactosa pueden experimentar con alimentos fortificados con calcio. Estos alimentos pueden ayudar a reemplazar los lácteos en la dieta. Los productos de soya, como la leche de soya con calcio agregado, ahora están ampliamente disponibles. En raras ocasiones, algunas personas son alérgicas a la soja. Las alternativas a la leche de soya incluyen leche de arroz, leche de almendras, leche de lino, leche de cáñamo o incluso leche de coco. Los quesos duros, como el parmesano, contienen muy poca lactosa y aportan cantidades relativamente grandes de calcio.

Los quesos suaves y suaves, como la ricota o el requesón, aportan más de 300 miligramos de calcio por media taza. En contraste, una taza de leche baja en grasa proporciona alrededor de 300 miligramos de calcio. Ocho onzas de yogurt natural sin grasa suministra más de 450 miligramos de calcio. El yogur griego proporciona hasta el 20 por ciento del requerimiento diario de calcio en una sola porción de seis onzas. Por supuesto, las cantidades varían según el producto, así que revise las etiquetas para asegurarse de que esté obteniendo suficiente calcio durante el día.

¿Cuál es la comida para llevar?

Las personas con enfermedad de Crohn son particularmente vulnerables a la pérdida de densidad ósea y a los huesos quebradizos. Muchos con Crohn deben evitar los productos lácteos para reducir la irritación de sus sistemas digestivos. Como resultado, es posible que no consuman suficiente calcio para mantener huesos sanos. Los médicos sugieren tomar suplementos de calcio, así como suplementos de vitamina D. Las alternativas lácteas, como la leche de soya y almendras, también contienen cantidades significativas de calcio. Las personas con enfermedad de Crohn pueden beneficiarse enormemente al incluir estas fuentes alternativas de calcio en su dieta.

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