Hemorroides

Molestas, dolorosas y totalmente insoportables pueden ser algunas de las palabras que mejor describan a las Hemorroides. No obstante, se pueden mencionar mucho más aspectos de intereses que poseen esta enfermedad tan particular.

¿Cómo se originan? ¿Cualquiera puede padecer esta enfermedad? ¿Cómo se puede tratar este padecimiento tan específico? Las respuestas a estas y demás preguntas relacionadas al tema las encontrarás a continuación.

Características principales de las Hemorroides

hemorroides

En términos generales, se puede entender a la hemorroide como una pequeña variz situada en el ano. Suelen producirse cuando las venas en la ya mencionada zona se dilatan de manera excesiva y desproporcionada. Ello hace que estas venas se conviertan y se dilaten.

Físicamente hablando, estas várices asemejan pequeñas acumulaciones de sangre en el interior del conducto anal. Suelen ser de color carne con tendencias a colores rojizos y morados si se encuentran muy hinchadas.

De más está decir que son muy difíciles de ver por cuenta propia. Curiosamente, existen diferentes tipos de Hemorroides que se puede clasificar de la siguiente manera:

  • Las Hemorroides del tipo internas: La cual suele desarrollarse si la vena afectada se encuentra debajo del recto. También, debe ubicarse al mismo tiempo por encima del ano y estar cubiertas de mucosa. Sorpresivamente, este tipo puede subdividirse en los siguientes subtipos:
    • Las Hemorroides de Grado I: Las cuales se prolapsan hasta el ano mientras que no descienden durante la defecación.
    • Las Hemorroides de Grado II: Las cuales se prolapsan hasta el ano durante la defecación. No obstante, después de la misma suelen volver a su lugar de origen.
    • Las Hemorroides de Grado III: Las cuales se prolapsan hasta el ano y no regresan de manera automática. ¡Se les puede volver a introducir de manera manual!
    • Las Hemorroides de Grado IV: Las cuales se prolapsan hasta el ano y no regresan a su lugar ni por reducción manual.
  • Las Hemorroides del tipo externas: Este tipo de hemorroide suele darse cuando esta se sitúa debajo de la unión recto-ano. Cuando este caso aparece, suelen estar recubiertas por lo que se conoce como epitelio anal.
  • Las Hemorroides mixtas o combinadas: Capaces de afectar los dos tipos de venas previamente señaladas.

Otro aspecto destacable es que las mismas también suelen conocerse como almorranas. Ya sabes cómo referirte a las venas hinchadas en el ano o el recto.

Síntomas

Son un padecimiento asintomático que suele desaparecer a los pocos días de su aparición. Es decir que por sí solo no puede considerarse como una enfermedad.

Sin embargo, pueden llegar a desarrollar lo que se conoce como síndrome hemorroidal. Esto no es más que la persistencia de molestias excesivas de las mismas. Esto sí que trae consigo algunos síntomas importantes. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Heces sanguinolentas, las cuales suelen ser leves aunque un tanto alarmantes.
  • Secreción de mucosa, característica típica del tipo internas. Este síntoma en particular puede desencadenar otra serie de síntomas tales como:
    • Picor excesivo.
    • Irritación de la piel en la zona afectada.
    • Sensación de ardor al momento de defecar.
  • El prolapso, bulto pequeño que aparece al trasladarse desde el interior del ano. Este síntoma puede variar dependiendo del grado de que se padezca!
  • Dolor en el ano y el recto: Este síntoma es uno de los más comunes. Suele aparecer antes y durante de la defecación, siendo también común cuando se está sentado.
  • Estreñimiento: Creado por la fuerte irritación que esa zona del cuerpo pueda llegar a padecer.
  • Sensación de protuberancias duras y muy sensibles cerca del ano: Así es como sabes que tienes Hemorroides.

En casos muy específicos y escasos, el sangrado puede desencadenar anemia en el individuo. Antes de que esto llegue a pasar, ¡se recomienda asistir a un médico especialista para que pueda evaluar la situación!

¿Qué es lo que causa las Hemorroides?

Al no ser una enfermedad como tal, pueden ser causadas por muchos factores diferentes. Los más comunes y repetidos de manera general suelen ser los que se listan enseguida:

  1. Hemorroides por herencia. Desgraciadamente, esta molestia puede llegar a ser hereditaria en cierta medida. ¡Verifica si en tu familia no hay antecedentes de Hemorroides!
  2. Estreñimiento: Esto puede ser tanto un síntoma como una causa. Cuando las heces están muy duras y secas, las venas hemorroidales se encuentran fuertemente oprimidas.
  3. Una mala postura: Mantener una posición fija (sea sentado o parado) por mucho tiempo, puede desencadenar que aparezcan. ¡Por ello es muy importante que te mantengas en movimiento y siempre bajo una posición cómoda!
  4. Estar embarazada: Es bastante común que las embarazadas las desarrollen cerca de las últimas semanas de gestación. Ello se debe a la gran presión que ejerce el útero sobre las venas hemorroidales.
  5. Sobrepeso: Al igual que el embarazo, el sobrepeso puede someter a gran presión las venas hemorroidales.
  6. Bajo consumo de fibra: Este factor está vinculado al estreñimiento, lo cual puede desencadenar irritación en el recto. ¡El ano también se puede ver altamente afectado por supuesto!

Todo lo que tenga que ver con irritación de venas puede ocasionar la aparición de las Hemorroides. Por consiguiente, es más que posible que las desarrolles si no tienes una vida saludable.

Tratamientos para las Hemorroides

Cuando hablamos de tratamientos, resulta muy oportuno recalcar su grado de afección. No todos los tipos se tratan igual. Por consiguiente, se pueden citar pequeños tratamientos caseros para las Hemorroides que no lleguen a ser muy peligrosas ni molestas:

  • Para aliviar las molestias ocasionadas puedes tomar baños de asiento con agua tibia o fresca. Estos deberían de durar no más de 15 minutos y deberías repetirlo de 3 a 4 veces al día.
  • Aplicar compresas de hielo o agua fría en las zonas más afectadas para disminuir el dolor, ardor y picazón.
  • Utilizar cremas antihemorroidales también resulta ser una buena idea para combatirlas. En misma medida, se puede ingerir analgésicos por vía oral para erradicar el dolor.
  • Las toallitas higiénicas pueden disminuir la irritación del recto y el ano, trayendo consigo la disminución de las mismas.
  • Remedios naturales que incluyen manzanillas, bardana o caléndula también pueden aliviarlas.

Por otra parte, si se trata de las que incluyen sangrado anal, bien puedes probar con los siguientes tratamientos:

  • Prueba estrangulando esta Hemorroide tan molesta con una banda elástica atada a la base de la Hemorroide. Puede incomodar al principio, pero al cabo del tiempo se caerá por si sola.
  • La crioterapia, lo cual no es más que someter el tejido a nitrógeno líquido para congelarlas. El inconveniente de este tratamiento es que suele traer fuertes irritaciones en el ano.
  • Las inyecciones esclerosantes, lo cual no es más que una sustancia capaz de hacer cicatrizar más rápido la Hemorroide.
  • La coagulación de la Hemorroide, lo cual se logra con luz infrarroja o laser. Esta técnica puede ocasionar molestias y hemorragias por un par de días.

Solo en casos extremos de Hemorroides internas de gran tamaño se recomienda tratarlas con cirugía. Pese a esto, ello solo se toma como última opción si todo lo demás mencionado no ha funcionado. Esta clase de intervención suele traer consigo riesgos un tanto infrecuentes pero apreciables. Entre ellos destacarían:

  • La formación de coágulos de sangre, lo cual acarrea un gran dolor en la zona previamente tratada.
  • El estrechamiento del ano, lo cual trae consigo dificultad a la hora de defecar.

Siendo esto así, procura no acudir ante una cirugía si no es necesario.

Cómo prevenir las Hemorroides

Se debe pensar primero en los factores que hacen que las mismas aparezcan. De esta forma se puede estar a salvo de este molesto mal, ¿no te parece? Siendo así, la mejor manera de prevenirlas es:

  • Manteniendo una alimentación sana y alta en fibra para que así puedas evitar el estreñimiento. Comer frutas, verduras y legumbres de manera cotidiana ayudará al buen funcionamiento del cuerpo. ¡No olvides consumir muchas cantidades de agua!
  • Haciendo ejercicio de manera cotidiana y manteniendo el cuerpo totalmente activo. Activa la circulación de tu cuerpo y verás que no las padecerás.
  • Evitando hacer esfuerzos innecesarios a la hora de defecar para así no someter al ano ni al recto a esfuerzos.
  • Procurando no levantar peso ni sobre esforzarse por nada. Esta resulta ser la causa más común aunque no lo parezca.

Es conveniente que ante cualquier síntoma, molestia o sospecha, acudas a un médico para que te valore y recomiende el mejor tratamiento dependiendo del grado o tipo que tengas.

Por tanto, no tengas miedo de acudir ante un profesional para explicarle tu problema. Es frecuente que la gente tenga vergüenza de manifestar este padecimiento, pero no debes tener ningún tipo de pudor. Los profesionales de la salud están para ayudarte.

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