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Dermatitis Atópica

Los términos eczema y dermatitis se utilizan muchas veces como sinónimos, aunque, en rigor, dermatitis es cualquier fenómeno inflamatorio de la piel mientras que el eczema corresponde a un patrón particular de reacción inflamatoria de la piel.

El término atopía se utiliza actualmente para designar una hiperreactividad a múltiples factores ambientales. Mientras que en el individuo no atópico el sistema inmunitario no reacciona contra los constituyentes habituales del ambiente (polvos, pólenes, pelos de animales, etc.), en el enfermo atópico hay la tendencia a reaccionar fuertemente contra estos elementos naturales del ambiente humano, lo que en la piel se traduce por la aparición de la dermatitis atópica.

En aproximadamente el 80% de los casos, en los pacientes o en los familiares, las manifestaciones de eczema se asocian al asma y/o rinitis alérgica. A la tendencia familiar para sufrir estas afecciones se llama atopía.

La prevalencia de la dermatitis atópica ha aumentado mucho en las últimas décadas, se calcula que actualmente afecta aproximadamente entre el 10% y el 20% de la población pediátrica, sobre todo en los países industrializados y en el medio urbano, lo mismo ocurre con el asma, lo que sugiere la existencia de factores desencadenantes que pueden ser compartidos.

Factores desencadenantes

Ambiental – La mayoría de los pacientes empeora con el frío del invierno y también la sequedad provocada por el calentamiento de aire, sin embargo algunos pacientes cuyo estado clínico empeoró en verano probablemente mediante la inducción causada por la sudoración. La contaminación del aire también está relacionada con el aumento de la incidencia de la dermatitis atópica.

Irritantes – Como jabones, productos de baño más concentrados, desinfectantes, baños calientes y prolongados. La saliva en los niños pequeños puede inducir una irritación perioral. La utilización de fibras y lanas en la ropa son factores de agravamiento y picores.

Manifestaciones clínicas (Síntomas)

El picor es el síntoma principal determinado por la xerosis cutánea, característica de esta patología.

Hay tres estadios clásicamente descritos:

  • Fase del lactante,
  • Fase de la infancia,
  • Fase de la adolescencia.

La enfermedad se inicia temprano, en el primer año de vida en alrededor del 80% de los casos, alrededor de los 3 meses. Las primeras lesiones son habitualmente en la cara, pruriginosas y muchas veces exudativas.

El niño está inquieto, agitado y duerme mal. Las lesiones pueden extenderse por toda la piel pero el área de los pañales es, en general, mantenida debido a la retención de humedad por el pañal.

Cuando el niño empieza a moverse el eczema tiende a acentuarse más localizándose típicamente en los pliegues de los brazos (sangrantes) y en las regiones poplíteas, pero también en el cuello, codos, puños y tobillos. En este momento la piel tiene un aspecto más espeso, seco y descamativo.

La enfermedad puede mejorar con el crecimiento pero también puede persistir, evolucionando por brotes. A veces surgen otras enfermedades atópicas como el asma o la rinitis alérgica.

En general la dermatitis atópica mejora durante la edad escolar y puede desaparecer por completo en la adolescencia pero la función barrera de la piel nunca se recupera totalmente.

Manifestaciones asociadas a la dermatitis atópica

La dermatitis atópica se acompaña de determinadas características cutáneas designadas estigmas de atopía como la xerosis cutánea, la más común y siempre presente, la queratosis pilar que ocurre en aproximadamente el 50% de los pacientes atópicos, caracterizada por pápulas foliculares asintomáticas en la cara, brazos y muslos, más frecuente en la infancia, la pitiriasis alba, alteración típica de los niños entre los 6 y los 12 años que consiste en áreas redondeadas, hipopigmentadas, finamente descamativas, sobre todo en la cara y miembros superiores, notándose más en el verano cuando la piel circundante bronceada.

Diagnóstico

El diagnóstico es esencialmente clínico y se basa principalmente en la morfología y distribución de las lesiones y signos clínicos asociados. En la historia personal y familiar se observa en más del 80% de los casos la existencia de antecedentes de atopía. El papel de los alérgenos respiratorios y de los alimentos en el desencadenamiento del eczema atópico es todavía hoy controvertido.

Fotos de dermatitis atópica en niños y adultos

dermatitis atópica

eczema atópico

Complicaciones

Hay una serie de complicaciones asociadas a la evolución de la enfermedad.

Infección bacteriana

Muchos estudios han demostrado un aumento de la colonización de Staphylococcus aureus en la piel atópica y esta densidad aumenta en lesiones de la piel (90% de los pacientes). En los niños la infeción bacteriana secundaria se presenta habitualmente como lesiones exudativas y crudas amarillentas. Este aspecto es una indicación para la antibioterapia sistémica.

Infección viral

El herpes simple se puede propagar en pacientes con dermatitis atópica (eczema herpético). En bebés pequeños o inmunodeprimidos puede existir un riesgo de infección sistémica grave.

Las verrugas vulgares y el molusco contagioso pueden diseminarse fácilmente en niños con picor intenso que se rascan persistentemente, así como las infecciones fúngicas.

Dermatitis de contacto irritativa

Es una complicación común debido al cambio de la función de barrera del estrato córneo que hace que la piel sea más vulnerable a los irritantes.

Tratamiento

El primer paso en el control de la dermatitis atópica es la educación y sensibilización de los padres en relación a la naturaleza crónica de la afección. La enfermedad tiene su propia evolución y el médico a menudo sólo puede moderar y aliviar su evolución.

El tratamiento se basa en tres pilares fundamentales.

Evitar factores irritantes y desencadenantes

  • Es importante adoptar medidas que protejan e hidraten la piel.
  • El baño debe ser corto (preferiblemente con agua tibia y ducha).
  • Evitar agua demasiado caliente y jabones irritantes o muy concentrados.
  • Evitar frotar vigorosamente al niño. Secar con una toalla suave y aplicar el emoliente con la piel aún ligeramente húmeda.
  • Las ropas que se ponen en contacto directamente con la piel deben ser de algodón, incluso las sábanas deben ser enjuagadas para eliminar todos los restos de detergente.
  • El sobrecalentamiento de la piel debe también ser evitado como el uso excesivo de ropa o mantas en la cama, ya que tiende a agravar.
  • Las uñas deben estar siempre bien cortadas para evitar excoriaciones o infección secundaria de lesiones de picazón.

Hidratación adecuada y continuada de la piel

La hidratación es un factor esencial en la prevención y control de la dermatitis atópica. Su objetivo principal es restablecer la barrera cutánea, evitando la pérdida exagerada de agua transepidérmica.

Se deben escoger productos emolientes hipoalergénicos y esparcir el producto suavemente en una capa fina para evitar la oclusión de la piel lesionada lo que agrava y puede favorecer la infección secundaria.

Control de la inflamación y picor con medicamentos

Corticosteroides

Son los fármacos más utilizados para el tratamiento de las crisis, reducen la inflamación y el picor.

Su uso en niños requiere, sin embargo, cuidados especiales.

Se dividen en grupos de acuerdo con la potencia.

La elección del corticoide a utilizar depende del lugar a tratar, de la edad del paciente y de la gravedad y extensión de las lesiones.

En la cara y en niños pequeños se recomienda la utilización de corticoides de baja potencia como la hidrocortisona lo que minimiza la aparición de efectos secundarios que surgen a veces cuando se utilizan corticoides más potentes por períodos prolongados.

Inhibidores de la calcineurina

Tacrolimus y pimecrolimus son inmunomoduladores tópicos que constituyen una buena alternativa a la corticoterapia para el tratamiento de la dermatitis atópica.

Antihistamínicos orales

En combinación con las terapias tópicas se recomiendan para el alivio del picor y el efecto sedante de algunos de ellos permite que el niño tenga un sueño más descansado minimizando el agravamiento de las lesiones por la comezón en el período nocturno.

La mayoría de los casos de dermatitis atópica están bien controlados con medicación tópica pero en casos más graves puede ser necesario recurrir a otros fármacos inmunomoduladores sistémicos como los corticoides orales o azatioprina entre otros.

Es extremadamente importante, en caso de cualquier síntoma, acudir al médico. Nunca se automedique, su salud es importante.

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