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cáncer de mama metastásico: entender qué es y si se cura

¿Qué es el cáncer de mama metastásico?

El cáncer de mama metastásico es un tumor maligno localizado en otras partes del cuerpo (generalmente en los huesos, los pulmones, el hígado y el cerebro, en ese orden) que apareció inicialmente en los tejidos mamarios, pero que se ha diseminado.

La persona puede tener este tumor identificado en el diagnóstico del cáncer de mama en sí, si es tardío, pero lo más común es que se manifieste algún tiempo después del tratamiento del tumor primario.

Los médicos estiman que el 20% de los casos de cáncer de mama pueden mostrar signos de metástasis en algún momento después del diagnóstico.

Tipos

Los cánceres de mama metastásicos tienen las mismas características que el tumor localizado en la mama y suelen clasificarse según la evaluación inmunohistoquímica (IQH) que analiza la presencia de receptores para tres tipos de factores:

  • Estrógeno
  • Progesterona
  • HER-2 (acrónimo de receptor del factor de crecimiento epidérmico humano 2).

Causas

Las posibilidades de que el cáncer de mama se disemine dependen en gran medida del tipo de tumor primario. Algunos son más agresivos y progresan mucho más rápido que otros.

El más común es que los cánceres clasificados como triple negativo o HER2 positivo son más agresivos, por ejemplo.

Sin embargo, el tiempo de diagnóstico también es un factor importante. Si a una persona se le diagnostica cáncer de mama agresivo, pero temprano, las probabilidades de que ocurra una metástasis disminuyen.

Normalmente, el cáncer de mama entra en metástasis cuando sus células cancerosas son capaces de diseminarse por todo el cuerpo. Para ello, pueden utilizar dos formas:

  • A través del sistema linfático, llegando a los ganglios linfáticos y luego a los órganos circundantes
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  • Caen en el torrente sanguíneo y se propagan en la llamada “diseminación hematógena”.

Síntomas

Síntomas de cáncer de mama metastásico

La más común es que se observe una metástasis en los exámenes de seguimiento después del tratamiento del cáncer de mama primario. Sin embargo, las metástasis pueden presentar síntomas según el órgano afectado. Los síntomas más comunes para cada tipo son:

cáncer de mama metastásico en los huesos

  • Dolor óseo intenso
  • Mayor incidencia de fracturas óseas
  • Hinchazón en la región.

Cáncer de mama metastásico en el hígado

  • Ictericia (piel y ojos amarillos)
  • Aumento anormal de las enzimas ligadas al hígado
  • Dolor abdominal
  • Pérdida de apetito
  • Náuseas y vómitos.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas son comunes en la mayoría de los problemas hepáticos y suelen aparecer cuando la metástasis evoluciona.

Cáncer de mama metastásico en los pulmones

  • Tos crónica
  • Dolor de pecho
  • Anomalías en la radiografía de tórax.

Cáncer de mama metastásico en el cerebro

  • Dolor de cabeza persistente
  • Problemas de visión
  • Convulsiones
  • Cambios de comportamiento o personalidad
  • Náuseas y vómitos.

Diagnóstico y exámenes

Diagnóstico de cáncer de mama metastásico

Normalmente, el diagnóstico de cáncer de mama metastásico ocurre ya sea junto con el cáncer de mama, durante los exámenes de estadificación de este tumor, es decir, pruebas que determinan la extensión de la enfermedad, o durante el seguimiento que las pacientes tienen después del tratamiento del cáncer de mama primario.

Durante este seguimiento, la paciente no se somete a pruebas recurrentes, sino que siempre es interrogada y animada por el médico para que informe de cualquier síntoma que pueda estar relacionado con una de estas metástasis. Si el paciente presenta algún signo anormal, se pueden realizar los exámenes para investigar la situación.

Lo más común es que este seguimiento se haga durante cinco o diez años después del tratamiento, pero lo que determina esta frecuencia es el tipo de tumor y la estadificación del tumor primario en el diagnóstico inicial.

Exámenes

Los exámenes más comúnmente utilizados para diagnosticar los tumores de cáncer de mama metastásico son los siguientes exámenes imagenológicos:

  • Resonancia magnética
  • Tomografía
  • Escintigrafía.

El PET también se puede hacer, pero no todos los sitios tienen acceso a esta tecnología en Brasil.

Tratamiento y cuidado

Tratamiento del cáncer de mama metastásico

Un cáncer de mama metastásico tiene diferentes posibilidades de tratamiento según la evolución del tumor, su localización y características. Vea los tipos más comunes:

Terapia objetivo

El concepto de terapia diana es simple: si el tumor tiene alguna característica que las otras células del cuerpo no tienen, se crea un fármaco que lo ataca por esta característica, haciendo que el tratamiento sea más localizado.

Esto se puede hacer, en el cáncer de mama primario o en el cáncer de mama metastásico, a través de receptores hormonales (la terapia hormonal) o proteínas.

Uno de estos receptores más famosos es la proteína HER2, presente en el 20% de los pacientes. Esto permitió la creación de fármacos que actúan directamente sobre el tumor.

Dentro de las terapias hormonales, el cáncer de mama puede tener receptores de estrógeno o progesterona, las dos principales hormonas femeninas.

La ventaja de esto es que el tratamiento de terapia objetivo tiene menos efectos secundarios para el paciente.

Sin embargo, si el tumor es triplemente negativo (es decir, no tiene receptores para HER2, progesterona o estrógeno), se deben elegir otros tipos de tratamiento.

Quimioterapia

La quimioterapia siempre se utilizará en el tratamiento de un tumor, ya sea acompañando a la terapia objetivo o sola. Utiliza medicamentos orales o intravenosos para destruir, controlar o inhibir el crecimiento de células enfermas.

Cirugía

La cirugía se realiza en casos más raros, cuando el cáncer de mama metastásico se aísla o se elimina fácilmente en el cerebro, el hígado y los huesos. También puede ser que la lesión ósea cause algún dolor o problema ortopédico y necesite ser operada, además de los otros tratamientos.

Radioterapia

La cirugía se realiza en casos más raros, cuando el cáncer de mama metastásico se aísla o se elimina fácilmente en el cerebro, el hígado y los huesos. También puede ser que la lesión ósea cause algún dolor o problema ortopédico y necesite ser operada, además de los otros tratamientos.

Vivir juntos (pronóstico)

Posibles complicaciones

Generalmente, las complicaciones del cáncer de mama metastásico están más relacionadas con los efectos secundarios de las terapias.

Después de la cirugía, por ejemplo, es necesario acompañar al médico y al fisioterapeuta para evitar la ruptura de los puntos y la necrosis de los tejidos – además de que es importante mantener la higienización del lugar para evitar infecciones.

La cirugía también implica cambiar el tamaño y la forma de los senos y puede causar una serie de cambios psicológicos en la paciente, además de cambios físicos.

La terapia hormonal (terapia dirigida a las hormonas estrógeno o progesterona) puede empeorar los síntomas de la menopausia, favorecer la osteoporosis, aumentar el riesgo de trombosis y coágulos en las piernas. Sin embargo, estos efectos secundarios son raros y los pacientes generalmente tienen una alta tolerancia al tratamiento.

Durante la quimioterapia, la mujer puede sufrir infecciones orales, pérdida de cabello, diarrea, náuseas y baja inmunidad temporal. Algunas quimioterapias también pueden afectar la salud cardiovascular – por eso es importante hacer un seguimiento con un cardiólogo. El sistema reproductivo puede verse afectado, por lo tanto, si usted está en edad reproductiva y tiene la intención de tener hijos, lo ideal es discutir con el médico y (a) su pareja (a) la posibilidad de congelar óvulos. La pérdida de cabello es el efecto más común de la quimioterapia y no es controlable – esto se debe a que el tratamiento hará imposible multiplicar todas las células del cuerpo, incluyendo los folículos pilosos. Además de la pérdida de cabello, también puede notar que sus uñas se debilitan.

El objetivo de la terapia anti-HER-2 tiene menos efectos secundarios, pero puede inducir una toxicidad para el corazón. El seguimiento con el cardiólogo es esencial si usted elige este tratamiento.

Aunque este tratamiento generalmente presenta un grado de toxicidad menor que la quimioterapia convencional, puede generar efectos como falta de aliento, sensación de calor, caída de la presión arterial y enrojecimiento. Notifique inmediatamente al equipo médico tan pronto como aparezcan estos síntomas. Normalmente, estos efectos disminuyen en las administraciones posteriores.

La radioterapia, por otro lado, puede causar cansancio y quemaduras leves en la piel, que vuelve a la normalidad al final de la terapia.

¿Es curable el cáncer de mama metastásico?

Cuando se habla de cáncer de mama metastásico es muy difícil utilizar el término cura. Sin embargo, cada vez más tratamientos nuevos permiten a los pacientes vivir con el tumor secundario de forma natural y durante muchos más años. Según los especialistas, ya no es posible predecir cuánto tiempo vivirán los pacientes con estos tumores, porque la expectativa es cada vez mejor, más aún si el paciente es positivo sobre el diagnóstico y el tratamiento.

Con el tratamiento adecuado y la fuerza de voluntad, los obstáculos pueden ser superados. Incluso los cánceres más avanzados pueden responder bien al tratamiento y, en muchos casos, pueden ser operados y extirpados por completo. Por eso es importante hablar con su médico y buscar siempre nuevas formas de tratar la enfermedad.

Viviendo juntos / Pronóstico

El tratamiento contra el cáncer de mama metastásico implica una serie de precauciones para minimizar los efectos adversos de algunas terapias. Vea las principales:

Minimizar los efectos adversos de la quimioterapia

  • Náuseas y vómitos: coma alimentos fácilmente digeribles y hable con su oncólogo sobre la necesidad de usar medicamentos antieméticos
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  • Planifique su dieta: algunas personas se sienten bien comiendo antes de la quimioterapia y otras no – en este caso, el hábito varía de acuerdo a las necesidades de la paciente con cáncer de mama. Sin embargo, siempre se debe esperar al menos una hora después de la sesión para consumir cualquier alimento o bebida
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  • Coma lentamente: coma pequeñas comidas cinco o seis veces al día en lugar de tres comidas grandes, evitando beber líquidos mientras come. Esto previene las náuseas y los vómitos
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  • Prefiera los alimentos frescos y evite consumirlos demasiado calientes
  • Evite los alimentos y bebidas fuertes, como el café, el pescado, las cebollas y el ajo. También favorecen el vómito.

Cuidados durante la radioterapia

El radioterapeuta y el personal de enfermería deben aconsejar al paciente sobre el cuidado específico que se debe adoptar durante el tratamiento de radioterapia. Este cuidado varía mucho según la región que se vaya a irradiar.

  • Piel: Lave la piel irradiada con jabón suave y agua tibia. Trate de no rascarse o frotar el área
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  • Ungüento: aplique ungüentos o cremas en la piel sólo con aprobación médica
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  • Prefiera ropa suelta y cómoda y, si es posible, cubra el área irradiada con ropa ligera
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  • Más que vivir, el paciente puede vivir bien, cuidándose con cariño y atención. Para ayudar a las pacientes en este desafío, cada vez es más común un enfoque multidisciplinario del cáncer de mama, con el apoyo de dentistas, nutricionistas, fisioterapeutas, enfermeras, psicólogos, preparadores físicos y otros.

Fisioterapia

Promueve la independencia funcional del paciente, permitiéndole realizar las actividades que desee solo y sin inconvenientes. Además, proporciona alivio del dolor y reduce la necesidad de analgésicos. Generalmente el tratamiento está indicado después de la cirugía.

Nutrición

El monitoreo nutricional ayuda a prevenir la pérdida de peso y la desnutrición durante el tratamiento. También ayuda a la paciente de cáncer de mama a seguir las restricciones dietéticas correctas para evitar posibles efectos secundarios del tratamiento.

Ejercicios físicos

No importa la actividad, lo que importa es practicar. El ejercicio físico ayuda a “enviar” la fatiga, aumenta la energía, el estado de ánimo y la autoestima, y proporciona interacción social.

  • Después de la cirugía: hable con su médico acerca de volver a la actividad física. Esto varía según el tiempo de recuperación esperado para cada caso
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  • Algunos pacientes pueden tener disminución de la inmunidad durante el tratamiento, lo que puede llevar a infecciones oportunistas. Por esta razón, no se recomiendan actividades como nadar, ya que el contacto con el agua de la piscina puede provocar infecciones
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  • Si la idea es asistir a un gimnasio, elija la actividad supervisada por un profesional de educación física. Reporte su caso para que indique la serie de ejercicios más apropiada.

Prevención

Prevención

Cuando hablamos de cáncer de mama metastásico, es importante destacar que el tratamiento del cáncer de mama primario ya apunta precisamente a prevenir la aparición de metástasis.

Además, el seguimiento de los pacientes se realiza con precisión para que, si aparecen estos tumores, se detecten lo antes posible.

Formas de prevenir el cáncer de mama

Los buenos hábitos diarios pueden ser importantes para prevenir o reducir el riesgo de tener cáncer de mama. Vea algunos de ellos:

  • Ejercicios: un estudio publicado en el Journal of the National Cancer Institute señaló que los adolescentes que practican ejercicio físico intenso reducen las probabilidades de padecer cáncer de mama en la edad adulta hasta en un 23%
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  • Lactancia materna: Las mujeres que amamantan a sus hijos durante al menos seis meses tienen un 5% menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad, según un estudio realizado por el Centro de Investigación del Cáncer de Gran Bretaña
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  • Dieta equilibrada: Mantener una dieta adecuada ayuda a controlar el peso, prevenir enfermedades crónicas y mejorar la salud en general. Además, un cuerpo sano funciona mejor, previniendo la aparición de tumores.
  • Estrés: las mujeres que viven una rutina muy agitada y estresante tienen casi el doble de probabilidades de desarrollar cáncer de mama, cuando se relacionan con otros factores de riesgo, según muestra un estudio publicado por la revista científica BMC Research Notes.

Además, vale la pena enfatizar la importancia de hacerse una mamografía.

La mayoría de las mujeres deben comenzar a hacerse mamografías anualmente después de los 50 años, pero para aquellas con antecedentes familiares de cáncer de mama, la prueba debe comenzar 10 años antes del primer caso en la familia. Por lo tanto, si un pariente cercano tuvo este tipo de cáncer a la edad de 40 años, es necesario comenzar a hacerse mamografías anualmente a partir de los 30 años.

La mamografía anual a una edad apropiada puede reducir la muerte por cáncer de mama hasta en un 30%, según un estudio publicado en la revista Radiology.

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